viernes, 6 de mayo de 2011

Un periódico sin periodistas

SEVILLA n …sin Álvaro, sin los dos Antonios, sin Lola, sin Brenda, sin Olga, sin Felipe, sin Rosa, sin los que ya no están. Pero también sin los que todavía aguantamos. El Correo que asomó ayer a los quioscos no es El Correo de siempre, es una sombra, porque no lo hicieron sus periodistas. La redacción había estado el día anterior casi al completo a las puertas de la empresa, ejerciendo el legítimo derecho de huelga que mantuvieron ayer y continuarán hoy viernes quejándose por la incesante sangría de profesionales que sufre el decano de la prensa sevillana y que lo empobrece más cada día. Se acabó el tiempo en el que los profesionales de esta escuela de periodismo se marchaban a un sitio mejor, curtidos en el oficio y abandonando con pena una redacción que no quería dejarlos ir. Con tanta pena que todavía vuelven cuando el periódico necesita que alguien aplauda por él y grite a sus puertas que El Correo no se merece que le escatimen la calidad, que le recorten el oficio, que le regateen el tiempo necesario para contrastar una información o mejorar un titular, que le nieguen la mejor maqueta para cada historia. El Correo no se merece que cercenen las manos que lo hacen a diario con profesionalidad, con dedicación, con esfuerzo, con muchas horas, con imaginación, con cariño y hasta con alegría. Necesita a gente entusiasmada con su trabajo que se haga mil preguntas, se patee mil calles, se subraye mil informes y se deje la piel para informar. Por eso la redacción se ha quejado hoy de que El Correo haya llegado a los quioscos repleto de teletipos y de erratas, sin historias, sin alma, sin vida. No es el periódico que nos merecemos, pero sí es el que tendremos si no le ponemos freno. El Correo necesita que se acaben los despidos y se recupere el periodismo.

2 comentarios:

  1. Es un orgullo ver cómo hay compañeros que luchan por hacer mejor su trabajo. Mucho ánimo a todos desde Málaga.

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  2. Muchas gracias por tu apoyo. Esperamos poder solucionar esta situación con garantías para los trabajadores, porque perderlas es deteriorar más aún la calidad del trabajo periodístico, que todos sabemos que no atraviesa su mejor momento

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