domingo, 10 de noviembre de 2013

Nueva huelga y más protestas a la vista

Los 53 trabajadores de El Correo de Andalucía, decano de la prensa sevillana, hemos vuelto a trabajar después de cinco días de huelga a pesar de que la crítica situación del periódico no se ha resuelto. Ha sido una decisión adoptada por imperativo legal, al ser necesarios cinco días de preaviso para comenzar la próxima huelga, decidida por unanimidad de la asamblea de trabajadores el viernes, cuando finalizaba el primer periodo de movilizaciones. La plantilla decidió en esa reunión iniciar otras cinco jornadas de huelga a partir del jueves, y dejó abierta la posibilidad de convertir esa protesta en indefinida.

En la asamblea, los empleados decidimos también recurrir de forma conjunta a la vía judicial. La plantilla está estudiando qué responsabilidades podrían derivarse de la opaca operación de compraventa que ha derivado en nuestra actual situación. Sindicatos –como CCOO, que respalda al comité de empresa desde hace varios mandatos– y juristas consultados muestran sus dudas sobre lo que desde hace dos semanas está ocurriendo en el periódico, y están analizando todas las acciones legales posibles para decidir las más efectivas para encontrar una salida para la plantilla. En paralelo, se ultiman acciones más urgentes para defender los derechos de los empleados de El Correo, que hemos vuelto a trabajar sin cobrar, y sin expectativas de hacerlo.

Al tener que volver al trabajo durante cinco días, los trabajadores hemos pactado elaborar ediciones que mantengan la paginación normal del diario, pero que hagan visible la incierta situación que atraviesa el decano de la prensa sevillana, informando sobre el conflicto en las páginas interiores y reflejando en la portada que la cabecera no ha vuelto a la normalidad.

Todas estas acciones están motivadas por la opaca operación de venta realizada por parte del Grupo Alfonso Gallardo, conglomerado empresarial extremeño dedicado a la siderurgia y a la construcción, que adquirió El Correo en 2007 y se desprendió de él el pasado 28 de octubre, vendiéndole su participación a otra empresa sin comprobar si tenía la solvencia económica necesaria para hacer frente a los pagos pendientes, sueldos incluidos.

La operación, en la que mediaron el abogado sevillano Luis Miguel Martín Rubio y la empresa vasca Rumbo & Chip Edutainment, puso al frente del periódico durante una semana a Diego Castrejón Barco, cuya falta de solvencia provocó que se le revocaran los poderes en siete días, al no aportar los fondos procedentes del extranjero con los que aseguró que impulsaría el diario.

Desde entonces, El Correo se encuentra en una incierta situación legal, sin el respaldo empresarial necesario para que este medio de comunicación centenario pueda seguir llegando cada día a los quioscos.

LAS PROTESTAS. En esta tesitura, los trabajadores iniciamos una serie de protestas, includa una huelga de cinco días a la que se añadió un encierro en las instalaciones del diario que terminó el viernes. Durante este tiempo, la plantilla ha sentido el calor, el afecto y el apoyo de Sevilla, sus instituciones y el resto de medios de comunicación, que se han volcado con nosotros con una cobertura sin precedentes en el sector de las empresas de la información.

El lunes al mediodía, en la primera jornada de huelga, se convocó una concentración de apoyo en la Plaza Nueva a la que asistió un millar de personas, entre lectores, compañeros de profesión, antiguos trabajadores de El Correo y representantes de las instituciones y de la sociedad civil.

El martes, unas 200 personas entre empleados, lectores y amigos de El Correo se reunieron de nuevo en la Plaza Nueva, esta vez bajo el monumento a San Fernando. Tras un prolongado aplauso –protesta que los trabajadores de El Correo han repetido durante los sucesivos recortes sufridos–, y después de encender velas formando un SOS, los empleados atendieron a numerosas personas que se acercaron a preguntarles por la situación del periódico. A su término, el comité de empresa anunció que el miércoles se inciaba un encierro en las oficinas del periódico.

Ese día, cuando se cumplía la tercera jornada de huelga y con la plantilla reunida en la redacción, los trabajadores acordaron que, pese a mantener el paro laboral, se realizaría una edición especial de El Correo para reivindicar la figura del decano de la prensa y sus 115 años de historia, además de informar sobre nuestra situación y el riesgo de que se acabe perdiendo esta emblemática cabecera.

En esta edición especial, que se agotó de los quioscos el jueves, quiso participar toda Sevilla, empezando por los exdirectores del periódico y pasando por colaboradores, antiguos redactores, el presidente de la Diputación, el alcalde de la ciudad, partidos políticos, sindicatos, rectores de las universidades, expresidentes de la Junta, exalcaldes y expresidentes de Diputación de la democracia, deportistas, artistas, el arzobispo Juan José Asenjo, el cardenal Carlos Amigo Vallejo, el empresariado… Un número histórico de El Correo que repasó las principales portadas de esta cabecera durante sus 115 años y que, con el apoyo de los anunciantes, reclamaba su derecho a continuar informando a Sevilla durante otros 115 años.

Al día siguiente la respuesta fue abrumadora. Miles de ciudadanos anónimos, personalidades de la vida social de Sevilla, del periodismo, del mundo de la cultura y de la política se fotografiaron con este ejemplar y subieron las instantáneas a las redes sociales.

Además, durante el encierro, visitaron a la plantilla multitud de personas, desde ciudadanos y lectores anónimos a organizaciones sindicales, agrarias, instituciones, clubes deportivos, periodistas… Y no sólo nos aportaron su cariño, sino que nos trajeron alimentos e incluso sacos de dormir para pasar la noche.

Al día siguiente, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, recibió en el Palacio de San Telmo al comité de empresa, al gerente y al subdirector del periódico, a quienes trasladó su apoyo y ofreció asesoramiento jurídico. Por la tarde, el alcalde, Juan Ignacio Zoido, visitó la redacción y prometió a los trabajadores tratar de esclarecer cómo se había producido esta venta.

El viernes fue el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, quien acudió a El Correo para trasladar una vez más su respaldo a esta cabecera y reivindicar al resto de administraciones “empezar a pasar de las palabras a los hechos”.

Ese mismo día los clubes de fútbol de la ciudad, el Betis y el Sevilla FC, concretaron su compromiso incluyendo un mensaje de aliento hacia la plantilla de El Correo en sus camisetas oficiales, y anunciando, durante sendas visitas a la redacción, que las lucirían en los partidos que juegan este domingo.

El encierro finalizó esa misma tarde con la asamblea en la que los trabajadores mostraron su intención de mantener la huelga de forma indefinida, si bien fue necesario aplazarla hasta el próximo jueves. En paralelo, esta misma semana se iniciarán las acciones judiciales acordadas y nuevas protestas con las que recordar que la continuidad del diario sigue estando en peligro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario